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ESPACIO DE DEBATE EN RED fepsu SOBRE PREVENCION Y SEGURIDAD

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Mesa 2. La coproducción desde la experiencia local

 

La prevención necesita tiempo y recursos

Jan Fox abrió la ronda de panelistas. Comenzó ubicando geográficamente su actividad, Edmonton es la capital de la provincia canadiense de Alberta con un área metropolitana de alrededor un millón de personas. REACH es una entidad que trabaja para movilizar y coordinar organizaciones y grupos sociales que buscan soluciones innovadoras para la prevención y la seguridad de toda la comunidad. Responden a un mandato muy puntual, en una generación reducir las tasas de criminalidad en Edmonton, aumentar el sentido de seguridad de los ciudadanos e involucrar a la sociedad en actividades de prevención del crimen.
 
Fox citó a Irvin Waller, profesor de criminología en la Universidad de Ottawa (Canadá), quien llegó a Edmonton y realizó una presentación ante los legisladores y líderes de la ciudad de aquel entonces, en el año 2008. El mensaje fue directo, quienes invierten en políticas de seguridad ahorrarían millones de dólares si orientaran esos recursos hacia la prevención. Este llamado a la inversión en prevención fue un factor clave en el establecimiento del primer grupo de trabajo en la ciudad sobre seguridad urbana, inicialmente 25 personas. Este equipo consultó e integró a más de 500 ciudadanos y a unos 45 grupos comunitarios: trabajadores de los servicios sociales, empresarios, jóvenes en riesgo de exclusión, aborígenes, inmigrantes, refugiados, familias, técnicos del sector público y víctimas y perpetradores de crímenes. En septiembre de 2009, el grupo de trabajo presentó sus conclusiones (junto con nueve recomendaciones) en el Informe REACH, que fue adoptado por unanimidad en el Ayuntamiento de Edmonton.
 
Los ejes básicos del modelo en Edmonton:
 
-        Trabajar desde diferentes niveles de gobierno. La idea de crear esta agencia coordinadora tuvo como finalidad evitar la burocracia y originar respuestas más flexibles a las necesidades de los ciudadanos.
 
-        Crear un consejo coordinador que se encargue de movilizar a los grupos comunitarios y a los ciudadanos para que encuentren soluciones innovadoras dirigidas a la prevención y a la seguridad comunitaria.
 
-        Invertir en estrategias de prevención.
 
-        Utilizar un modelo de impacto colectivo, buscar el cambio social, una nueva forma de trabajar que dé lugar a ciudades más seguras.
 
-        Dar importancia a la inclusión: debe garantizarse que todos los miembros de la sociedad accedan a los servicios en condiciones de igualdad.
 
-        Comprometer a los ciudadanos en las actividades de prevención de delitos.
 
-        Facilitar el diálogo y colaborar con la policía. Por ejemplo, en lugar de llamar a la policía, los ciudadanos llaman a un equipo de gestión de crisis.
 
Jan Fox insistió en la importancia de superar los ciclos electorales para generar dinámicas de coproducción. Cuando estamos intentando conseguir un cambio sistémico esto no se da dentro de un período electoral ni de asignación presupuestaria  de recursos. El desafío al que nos enfrentamos es intentar explicar a los encargados de realizar los presupuestos y a los que toman las decisiones que la coproducción, aunque es importante por sí misma, también es cara y lleva mucho tiempo consolidarla, tal vez una generación. Mientras tanto tenemos que invertir y lograr en el corto plazo los objetivos siempre inmediatos que surgen en toda administración. Pero un ciclo electoral de cuatro años no es suficiente para ver cambios ni resultados generados por las políticas de prevención activadas. ¿Cómo lograrlo entonces? No dejando de buscar el equilibro, investigar, encontrar la proporción entre el interés colectivo y las expectativas de diferentes grupos de ciudadanos en cuanto al uso de la ciudad. Porque existen grupos de ciudadanos que no están dispuestos o motivados a participar en estos equipos. Ellos reclaman otras cosas, no sólo prevención sino medidas de seguridad tradicionales, reactivas. ¿Cómo educar para que participen en nuevos y diferentes niveles de compromiso? Ese es también el desafío.
 
Es el momento de actuar
 
A continuación Anabel Rodríguez dio la palabra a Veerle Berx.
 
Berx como funcionaria del ayuntamiento de Bruselas forma parte del proyecto Bravvo que 2004 opera como una estructura específica centrada en el desarrollo de actividades para prevenir la inseguridad. Esta iniciativa es bastante única y original en el país belga. De hecho, es un instrumento constitutivo de la "política de la ciudad", que se centra tanto en las causas como en los síntomas de la delincuencia urbana, apuntando a un enfoque global que incluya el bienestar y la igualdad de oportunidades.
 
Berx planteó ¿cómo podemos construir juntos alternativas y enfrentarnos a los retos que nos interpelan hoy? En algunas ciudades de Bélgica existen problemas, para los cuales la coproducción no parece tan fácil de articular. La ciudad de Bruselas tiene unos cuatro distritos con 800.000 habitantes, a los cuáles habría que añadir un millón de habitantes del área metropolitana. Si queremos construir con los ciudadanos políticas locales sobre prevención y seguridad, aún hay mucho camino por recorrer. Si bien en el área metropolitana los índices de criminalidad están bajando, desde robos a delitos de narcotráfico, se registran ciertos entornos difíciles de controlar: más de un 30% de la población en niveles muy bajos de pobreza, mucho paro laboral, altos índices de absentismo escolar, repitencia, atraso en el itinerario formativo, gente en situación de calle, tráfico de drogas.
 
El concepto de coproducción de políticas públicas de seguridad en la ciudad de Bruselas se fundamenta en una visión que promueve la emancipación de cada persona como ciudadano responsable. Es importante que se incluya a los habitantes en las acciones tomadas por los poderes públicos y que se escuchen sus necesidades. Es importante hacer partícipe al ciudadano desde el principio. Recomienda también trabajar con mediadores sociales y de barrio, y conseguir que los ciudadanos confíen en las instituciones.
 
La seguridad es el escenario donde se ejercen las libertades
 
La moderadora del panel incorporó al diálogo a José Luis Carque, a quien solicitó que pusiera el acento en un tema que ya surgió en el primer panel: cómo capacitar a los actores de la seguridad local, no sólo policía, para poder construir espacios de diálogo y coproducción con la ciudadanía creando también vínculos de confianza.
 
Carque comenzó determinando que opinaría sobre la coproducción finalista, la que policía y sus mandos realizan junto con la ciudadanía para generar dispositivos que nazcan de esta coproducción misma, no hablaría de políticas. Consideró que se debe explicar a un policía para que nace la coproducción. Una manera de interpretar esta finalidad podría encontrarse en la sexta conferencia de EFUS realizada en Barcelona a fines de 2017, donde ya se advertía en Europa un cierto descrédito de las instituciones ante los ciudadanos y que a la vez se revelaban unos deseos de democracia directa. De alguna manera estos serían los objetivos generales que tendríamos que explicarles a los policías. Para coproducir hay que recuperar la confianza de la ciudadanía y obrar para que la policía también coparticipe en la gestión de los nuevos espacios de democracia directa que se reclaman. El objetivo específico, para quienes quieren compartir esta coproducción con la policía, es la de resolución de problemas, es decir que cuando hablamos de seguridad esta no sólo es delincuencia, hablamos también de convivencia.
 
Los ataques a la convivencia son múltiples. Comienzan por el tráfico rodado, una ciudad desordenada en su tránsito diario está gestando una sensación de inseguridad y malestar en la ciudadanía. Intentar llegar a la “cultura de cantina”, que durante el patrullaje diario se comparta esta voluntad de cambio con la gente, por lo tanto es muy importante la transformación de la cultura vecinal, aunque los mismo vecinos no siempre creen que esto sea posible. Carque ejemplificó, el gran debate que suele generarse entre seguridad y libertad. Hasta los propios vecinos toman posición si hay un problema en las calles, como el terrorismo ahora, o simplemente una verbena o un concierto multitudinario de música, requieren y tenemos que proporcionar seguridad pero a la vez se restringen libertades. No debemos olvidar que la seguridad es el escenario donde se ejercen las libertades.
 
La formación tradicional es importante y debe de seguir existiendo (técnicas y tácticas policiales, todo lo que se aprende en las academias policiales), pero debe haber, y en esto FEPSU puede participar, el traslado de una formación especialmente a los mandos policiales, para que luego lo trasladen al resto de sus plantillas. Es importante especializar a la policía y formarla a través de talleres en convivencia, gestión de diversidad, bulling, protección frente a la violencia de género…
 
Habría que introducir también temas tan importantes como distinguir que a la hora de coproducir no todos los ciudadanos se comportan igual, según sea el escenario social donde se desenvuelvan. Carque explicó se trabaja con los llamados “vecinos institucionales”, los que representan a la ciudad a través de las juntas de distrito. De alguna manera estos grupos, queramos o no, están politizados. Entonces a la hora de plantear un problema o buscar soluciones están parcialmente influidos por una ideología. También hay grupos de interés en los barrios, con dominios enfrentados. Por ejemplo las asociaciones de vecinos y las de hosteleros. Un tercer nivel sería el vecino “anónimo”, el que también tiene derechos pero pasa más desapercibido a la hora de demandar.
 
La policía, este tipo de formación no la recibe, no se distinguen y analizan estos distintos escenarios. Sumado a esto el factor de que, por lo general, la policía está configurada en la reacción y especializada en la investigación. Todo mando policial debe saber que un proceso de investigación tiene tres momentos donde el inicio, esa micro investigación inicial orientará hacia las causas que se utilizarán en la prevención posterior. Todo esto también debería aprenderse en las academias.
 
Otro tema muy importante que también habría que incluir en esta capacitación, es que a la hora de abordar los problemas sólo se acostumbran a medir los resultados y a producir en relación a estos mismos. Hay que obrar en los cuatro niveles: en el diagnóstico, en la búsqueda de alternativas, en la implementación y en los resultados. Con respecto a los límites también hay que hacerlo de diferente manera. A veces sólo habrá que informar a la ciudadanía, por ejemplo si hablamos de antiterrorismo, en otros habrá que consultar y en otras habrá que trabajar en acción conjunta.
 
A la hora de capacitar es muy importante también la especialización en talleres de convivencia, gestión policial de la diversidad, prevención de la violencia de género y doméstica, protección animal y medioambiental, el bullying en los colegios, etc. Etc. También deberían entrar en esta fase de capacitación el uso de tecnologías informáticas de la prevención, de las que hoy ya disponemos y utilizamos: gestores de proyectos de uso libre, aplicaciones, softwares, plataformas online. Para capacitar a la policía en coproducción habrá que hacerla participe también de lo que existe ahora en la dinámica magnitud de la ciencia y la tecnología. 
 
Cuando Carque fue convocado a cerrar su participación en el panel señaló dos retos pendientes. Cumplir con el plan nacional de anti radicalización, precisamente, coproduciendo con las personas que pueden entrar en este tipo de dinámicas. Y prevenir la violencia de género, teniendo en cuenta la coproducción con las mujeres víctimas y con mujeres en general. Los cambios en el transporte y el equipamiento público lumínico no habrían surgido sin preguntar a las víctimas.
 
Nadie nace radicalizado
 
A continuación Anabel Rodríguez dio la palabra a Serpil Dursun.
 
Dursun forma parte de una asociación llamada UFUQ y dentro de ella, trabaja en un centro especializado en la prevención de la radicalización por motivos religiosos en Baviera, que forma parte de la red Bávara de prevención. No trabaja en contra del extremismo, sino a favor de la democracia, formando a quienes están en contacto con los jóvenes, pedagogos y maestros, sobre la manera de prevenir la radicalización por motivos religiosos.
 
El trabajo que realizan se centra en el Islam pero su ONG no habla del Islam desde un punto de vista teológico, sino más bien se ocupa de cómo viven los musulmanes en Alemania. Para la joven educadora, los chicos y las chicas están bien, no hay ninguno que nazca radicalizado ya que es el entorno lo que los radicaliza. La ONG Ufuq.de se esfuerza por desarrollar alternativas al debate problemático sobre el Islam, las "sociedades paralelas" y la radicalización, asimismo promueve el pluralismo y la cohesión social. Dursun puntualizo que su trabajo involucra educación cívica, prevención e investigación académica.
 
El Islam es una parte de Alemania y las dudas y conflictos relacionados con la diversidad cultural y religiosa son una característica normal de las sociedades pluralistas modernas. El objetivo a tener en cuenta consiste en fortalecer a los educadores para abordar estas cuestiones y para capacitar a los jóvenes en sus relaciones con las diferencias culturales y religiosas. El nombre de su asociación lo dice todo: ufuq significa "horizonte".
 
Cree que la prevención debe ser universal, por lo que trabaja con musulmanes y no musulmanes, ya que todos corren el riesgo de convertirse en extremistas.
 
En un contexto de racismo, desigualdad y de incomprensión ante los que tienen distintas identidades, a muchos jóvenes les cuesta creer en la democracia, pero ella considera que sólo en una democracia puedes disfrutar de muchas identidades con libertad.
 
Dursun mencionó que la red Bávara donde ella se desempeña como coordinadora, es una red única en Alemania. Comprende cuatro ministerios, el de asuntos sociales, el de interior, el de justicia y el de educación. Trabajan conjuntamente, pero oportunamente reconocieron la necesidad de conectar con el tercer sector para integrarlo a un proyecto conjunto de gestión de la diversidad, en particular tender las manos a los alumnos en las escuelas. No es fácil para el Estado desarrollar consensos y crédito con particulares y esta fue una buena oportunidad. En este campo el desafío más importante es el de generar confianza. Los jóvenes no quieren hablar acerca de sus experiencias, de los problemas a los que se enfrentan cotidianamente en sus barrios y en la ciudad. Es un logro observar como cuando se lleva a cabo el planteamiento de crear itinerarios de comunicación intercultural, se necesita crear dinámicas específicas para que los jóvenes concurran a las aulas y hablen entre ellos. Este trabajo entre pares es una red peer-to-peer, entre iguales y demuestra ser eficaz. Cuando la red Bávara decidió integrar al asociacionismo regional tendió un puente entre las instancias oficiales y los colectivos más jóvenes de la comunidad. Fue una estrategia empática que generó conocimiento sobre grupos, que habitualmente, están expuestos a la estigmatización instantánea.
 
El miedo excluye
 
Ya cerrando el encuentro Anabel Rodríguez presentó a Vicente Pérez, con quien prosiguió ahondando en uno de los temas ejes del panel: como movilizar, hacer visibles a colectivos que no suelen participar en las políticas de seguridad de los municipios.
 
Vicente Pérez, un ciudadano involucrado en el asociacionismo vecinal de Madrid definió a la entidad a la que pertenece como apartidista por lo tanto ellos no generan políticas de seguridad sino demandas entorno a estas necesidades de la comunidad. Esto les ha llevado a trabajar con el Ayuntamiento de Madrid en los planes de barrio. Acuerdos para la intervención municipal en las áreas más vulnerables de la ciudad. Uno de esos campos es la seguridad, entonces que ¿qué cosas hacer en esos barrios?
 
Pérez enumeró factores que degradan la convivencia ciudadana. El primero fue la crisis de la vivienda digna. Los jóvenes, sobre todo, no puede acceder a un piso ya sea en renta y, menos aún, adquiriéndolo. Esto determina que mucha gente realiza su derecho a techo ocupando viviendas que no son suyas. La actual ley hipotecaria por caduca e injusta, empeora esta realidad. Los desahucios hipotecarios se han agravado sobre todo los causados por alquileres impagos, entonces han surgido quienes se aprovechan de esta situación, los buitres de la necesidad, y se instalan en los barrios las que han llamado como “ocupaciones mafiosas”. Gente que entra de manera violenta y luego lucra con otros. Todo esto va parejo a los enganches a los servicios públicos, a conflictos entre los vecinos de siempre y los vecinos nuevos, agresiones a las personas mayores, los niños y las mujeres. La policía recibe las quejas y dice que si no denuncian no pueden actuar, pero la gente no denuncia porque tiene miedo, temor a la venganza.
 
Pérez afirmó, antes que hablar de la coproducción se debe proveer a la gente de medios para que puedan coproducir. El miedo no les permite integrarse en estos espacios de decisión comunitaria porque el miedo excluye. A la hora de definir su propuesta señaló dos medidas. Promover una policía de proximidad que entienda a la gente y reforzar el trabajo social en los barrios más vulnerables.
 
La mediadora Anabel Rodríguez completó la ronda de participaciones aportando algunas conclusiones. El requisito previo para poder coproducir ha sido definido en las dos mesas de trabajo de manera clara: generar espacios de confianza entre los diferentes actores que deben participar en la producción de seguridad. Sean tanto técnicos de las administraciones, policías, colectivos juveniles o asociaciones vecinales. Pero el reto, siempre vigente, consiste en la continua búsqueda, en distinguir cambios y nuevas dinámicas de comunicación social para poder avanzar en espacios de diálogo conjunto. 
 
 
 
 
 
 

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