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Una hipótesis que genera controversia

 
¿El comportamiento social tiene condicionamientos genéticos y raciales? Recientemente ha sido publicado el libro Una herencia incómoda de Nicholas Wade. Reinstala un discurso fronterizo y provocador donde conceptos como eugenesia, razas y comportamiento social cobran nuevo protagonismo.
 
Transcribimos la opinión de Javier Sampedro (genetista y divulgador científico) sobre esta obra. “Este libro está destinado a causar una bronca monumental entre científicos sociales, pensadores y lectores de todo signo —como ya ha hecho su versión inglesa en Estados Unidos—, así que lo mejor será que arranque este comentario resumiéndoles lo que sostiene su autor, el prestigioso divulgador Nicholas Wade, antiguo editor de Nature, Science y las páginas científicas de The New York Times.”
 
 “Wade sostiene que hay un componente genético en el comportamiento social humano, y que esos genes están tan sujetos al cambio evolutivo como los que controlan el color de la piel, el metabolismo de las grasas o la adaptación a las grandes altitudes; que esa evolución del comportamiento social ha seguido cursos diferentes en las distintas razas, y que esas diferencias, aunque leves, han tenido efectos multiplicativos en las instituciones que prevalecen en una u otra población humana. El autor reconoce que nada de esto son hechos probados, sino conjeturas, y el libro consiste en una detallada argumentación a su favor: un argumento que quiere otorgar un papel a la evolución biológica en el gran drama de la historia humana.”
 
“¿Afectan realmente los genes al comportamiento social? ¿Qué genes, y de qué forma, y en qué medida? Si hubiera variantes genéticas que afecten al carácter disciplinado o rebelde, conservador o experimental, apaciguador o pendenciero —y es muy probable que las haya—, ¿podrían presentar distintas frecuencias en distintas poblaciones?”
 
“Puesto que la bronca se va a armar de todos modos, no solo me voy a permitir recomendarle el libro, sino también cómo leerlo: sin escándalo, dejando en suspenso el dogma recibido, inclinando la cabeza en el ángulo adecuado para entender el argumento del otro. Así se construyen las sociedades abiertas. Lo demás son manadas en la estepa del intelecto.”
 
En contrapunto Jaume Bertranpetit, (Biólogo y uno de los 139 expertos que firmaron en The New York Times contra las tesis de Wade) considera que “volver a reivindicar las tres “razas humanas” es poco más que una provocación de enfant terrible que busca revuelo mediático”.  
 
Para Bertranpetit la suposición de Wade es interesada. Y no acepta que hable “sobre cambios biológicos adaptativos que estarían en la base del comportamiento social humano y que podrían haber tenido gran relevancia en cambios culturales recientes, como la revolución industrial en Europa. Hacer este tipo de suposición es inadmisible con el conocimiento biológico actual. Un tema apasionante que ha surgido recientemente dentro de la biología evolutiva es reconocer en el genoma las huellas de la selección natural y muy especialmente los lugares del genoma que se han seleccionado adaptativamente: desde la pigmentación de la piel, la resistencia a patógenos, la adaptación a la altitud o la huella de la peste negra. Pero la biología actual no ha podido detectar la adaptación en caracteres del comportamiento por desconocimiento de las bases genéticas de estos caracteres. No existen herramientas para ello. Postular que esta selección ha sido importante en la evolución humana es faltar a la evidencia científica, que no la hay.” Fuente: El País.
 
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