SUPLEMENTO ESPECIAL PROXIMA PARADA. El barrio de La Mina en Sant Adrià de Besòs II
La Mina, hoy
La infancia y la adolescencia, prioridad comunitaria
La megafonía del tren de cercanías nos anuncia “propera parada”, luego nos traduce: “próxima parada” y descendemos en la estación de Renfe en Sant Adrià de Besòs, combinamos con el tranvía de la línea T4 de la red Trambesòs y nos apeamos en la estación Central Térmica del Besòs.
Tomamos por la calle Arístides Mayol, más conocida como Llevant, pasamos frente al edificio del polideportivo, al que ya regresaremos, e iniciamos nuestra visita al barrio.
Nos detenemos un instante frente al busto que homenajea al insigne cantaor Camarón.
Pocos metros más allá en la calle Ponent, umbral del barrio, nos encontramos con Nuria Famades, activa referente en la zona por su actividad durante años en el Casal Cívico de La Mina donde desarrollan su tarea comunitaria, entre otros proyectos, el Casal Juvenil, les dones Iris y el Casal Infantil de La Mina.
El Casal Infantil La Mina es un servicio educativo que abre sus puertas durante las horas de tiempo libre de los niños y niñas del entorno, ofreciendo soporte social y educativo. Tiene como objetivo principal fomentar la integración de los infantes y las familias de Sant Adrià del Besos y Barcelona en la sociedad a través de las actividades lúdicas como mecanismo de aprendizaje para orientar hacia un desarrollo integral y positivo.(1).jpg)
Es de las más antiguas instituciones que hoy brindan servicios sociales en el barrio. Elegimos comenzar nuestra visita aquí porque, obviamente, toda posibilidad de convivencia urbana se basa en la
capacidad para desarrollar pedagogías sociales que operen desde la raíz de la construcción personal.
Dialogamos con Nuria y Xenia Martínez, coordinadora, ambas con una formación sólida en ciencias sociales en general. La charla nos lleva treinta años atrás cuando el casal nace en tiempos de fuertes reivindicaciones vecinales con las familias en las calles, cuando aún muchas eran de tierra, reclamando espacios acogedores para sus hijos.
En julio de 2011 el Casal Infantil de la Mina celebró su 30 aniversario
Pues, como recuerda Nuria, La Mina nace como unas setas, con unos pisos plantados de apuro sin nada alrededor. Y esa gente quería una vida digna para sus hijos.
Pero los tiempos fueron cambiando y, de no existir ningún tipo de servicio social, hoy un equipo educativo de unas ocho personas se ocupa, en este caso coordinado por Xenia, de dinamizar diferentes grupos de chicos y chicas en edades diversas y que suman unos ochenta participantes por tarde entre las 17:30 y 19:30 horas. Esforzándose por captar el centro de interés de cada uno en particular y del grupo conformado también. Por ejemplo, cuenta Ximena: el año pasado todos estaban muy interesados con la película Avatar y entonces, a través de esta motivación general, inducimos a los grupos a trabajar el tema del medio ambiente y el compromiso ecológico.
Nuria puntualiza la evolución que el proyecto ha desarrollado. Con el paso de los años, de una propuesta basada en un espacio lúdico abierto que los padres veían más como una guardería gratuita se ha reorientado la actividad hacia el refuerzo escolar impulsando una mayor implicación familiar. Precisamente, a partir de este contacto cotidiano que ellas tienen con las familias, preguntamos si los cambios urbanísticos en el espacio público que hemos observado han originado también un nuevo perfil comunitario. Nuria y Xenia son categóricas: no es suficiente la transformación inmobiliaria, es fundamental que esto sea acompañado por un intenso trabajo socio cultural. Pero este tipo de esfuerzos, según Nuria: es a fondo perdido pues los resultados no se ven en varios años y, en cambio, una avenida o unos equipamientos se construyen en poco tiempo.
Como puntos débiles del día a día en el barrio Nuria y Ximena coinciden en que, más teniendo en cuenta las mermas presupuestarias que han determinado los recortes, es necesario coordinar las intenciones de todos los protagonistas: administración, entidades y escuelas. Porque el fracaso escolar es significativo y la cantidad de jóvenes que han desertado del instituto y tampoco logran insertarse en el mundo laboral crece significativamente. Por eso ellas están diseñando un proyecto que expanda la experiencia aquilatada durante tantos años en el casal con niños y niñas de hasta doce años, hacia la franja de edad comprendida entre los trece y veinte años. Donde, nos explican, debería trabajarse las posibilidades de autonomía personal y participación asociativa de los jóvenes.
Nuria y Xenia (Casal Infantil) y Marta (Grupo Unión)
Cabe destacar que en el barrio de La Mina las temáticas infantiles y juveniles tienen cierta prioridad. Es muy importante también el trabajo que realiza la asociación Grupo Unión, una entidad con sede en la calle Mar, que trabaja desde hace más de treinta años en el barrio. (Visitar El blog del Grupo Unión)
Actualmente llevan adelante y colaboran en diferentes proyectos vinculados con el colectivo juvenil. El centro abierto, un servicio de atención a la infancia, la adolescencia y las familias donde se desarrolla una labor educativa y de prevención que posibilite procesos de integración y socialización en situaciones de riesgo social.
UEC L'eina es una unidad de escolarización compartida que atiende adolescentes con necesidades educativas derivadas de la falta de adaptación al medio escolar. El proyecto de animació al carrer despliega diferentes tipos de arte callejero para dinamizar el barrio los fines de semana y el Aula d’Estudi Assistit es un trabajo que desarrolla el Grupo Unión dentro del Centre d’Educació Infantil i Primària (CEIP) Mediterrània en el contexto del Pla Educatiu d’Entorn de Sant Adrià del Besòs.
La comunicación como eje vertebrador del cambio
El Grupo Unión además impulsa el proyecto Punt Òmnia, una propuesta vinculada a las TICs que tiene como objetivo evitar que se expanda la brecha digital en la comunidad y posibilitar la participación colectiva.
Un canal plural y abierto de promoción de la vida en el barrio. Fundamental para obtener un pantallazo general del nuevo espíritu de cambio que hoy recorre transversalmente el barrio de La Mina construyendo una red ciudadana integrada. Un espacio muy atractivo de este sitio web es desdelamina TV donde pueden visualizarse video crónicas sobre gente y circunstancias del barrio. Este equipo de comunicación social tiene presencia también en las redes sociales. 
Hoy podemos englobar bajo la denominación Tecnologías de la Información y la Comunicación las nuevas posibilidades de transmisión de las informaciones a través de la informática, Internet y las telecomunicaciones. Pero, hasta hace no pocos años, el único medio de comunicación que lograba conectar internamente al barrio, era la radiofonía. Por eso un párrafo aparte merece Radio La Mina. 
Una emisora que funciona desde el año 1984 como iniciativa de la Coordinadora de Juventud, una entidad que agrupaba a varias asociaciones culturales sin ánimo de lucro. En el año 1997 Radio La Mina cambia de estudios y se instala en su ubicación actual, en la calle Marte.
Diálogo intercultural y cohesión social
Una asociación civil sin fines de lucro que fue creada en 1978 por un grupo de gitanos andaluces provenientes del asentamiento del Camp de La Bota.
Allí nos reciben los hermanos Perona Cortés, Rafael presidente de la asociación y Basilio. Rafael Perona es un apasionado de su barrio y, recientes sucesos en el cercano barrio barcelonés del Besòs, le han otorgado cierto protagonismo mediático.
Un evento que ha trascendido las fronteras del barrio sumando 21 ediciones. Pero ya el año pasado, dadas las circunstancias económicas, el concurso se redujo a formato de festival y este año, durante la cita obligada del mes de julio, también peligra su puesta en escena. De todos modos Rafael no baja los brazos y nos cuenta que seguirá luchando para que no desaparezca esta actividad cultural tan importante para toda la gente del barrio. Pues, según su sentir, las comunidades gitanas del resto de España poseen, unas más unas menos, circunstancias o tradiciones locales que exponen anualmente, pero en La Mina no es así. Su génesis precaria, apremiada y desacreditada no permitió construir un imaginario popular articulado con fiestas y celebraciones, por lo tanto este evento de cante y la promoción de los valores musicales de los jóvenes es lo que La Mina necesita promocionar y desarrollar.
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Basilio Perona es el promotor cultural dentro de la comisión que aborda diferentes temas en el centro, pero afirma que ellos trabajan para todos los habitantes de La Mina ya sean payos o gitanos.
En sintonía con su hermano Rafael considera que es fundamental ocuparse de los jóvenes. Pero Basilio se siente particularmente motivado por haber sido músico de joven, haber nació en el año 1973 cuando se creó el barrio y desde ese entonces ya no se ha movido de la zona. Reconoce haber tenido un poco más de oportunidades que otros pues realizó estudios, pero considera que hace falta generar más compromiso de todos, vecinos y administración, para que los chicos no estén en la calle. Y nos cuenta que ha decidido encarar por el mismo. Comencé formando parte de un grupo musical de flamenco fusión que se llamaba Potaje, luego fui educador a través de la Generalitat y actualmente tengo un bar pero en los tiempos libres, como siempre te queda el gusanillo de la música, me dedico a trabajar con los chicos del barrio que tienen aptitudes artísticas. Unos para cantar, otros para tocar algún instrumento, hacer palmas o bailar. Intenté reunirlos y montar algunas actuaciones por aquí. En los alrededores, no más allá porque no tenemos recursos para hacerlo. Pero la necesidad estos jóvenes la tienen y están llenos de ese espíritu musical que aún no han logrado expresar hacia fuera. Por eso creo que es importante ocuparse de ellos e intentar orientarlos y darles oportunidades para que puedan expresarse y compartir su arte. Lo seguiré intentando a pesar de las dificultades económicas y la falta de tiempo.
Empoderamiento de la perspectiva de género
Las Adrianas es una asociación de mujeres del barrio que abre sus puertas en los bajos de la calle Mar y que tiene como objetivo constituirse como espacio de encuentro y promover la autoestima femenina. El grupo parte de la convicción de que las mujeres son pilares fundamentales en la construcción social del contexto barrial porque deben conducir sus hogares, la convivencia en las escaleras y ocuparse de la educación, la higiene y la salud de toda la familia. Para avanzar en el logro de sus fines han escrito un libro donde reflejan sus historias de vida: Memòries d'Adrianes que obtuvo un premio del Ayuntamiento de Sant Adrià de Besós. Alfa Costura es un colectivo que trabaja sobre el tema de la alfabetización con adultos desde una perspectiva intergeneracional. Les dones Iris son un grupo de mujeres que, desde unfuerte acento crítico, exigen que los cambios urbanísticos vayan en paralelo con la búsqueda de mejoras en la educación, en la dignificación de los comportamientos entre hombres y mujeres, en el respeto por el otro y por la convivencia general.
Estas tres agrupaciones suelen actuar en conjunto para reclamar en actos públicos el reconocimiento definitivo de la igualdad de género. Durante los pasados meses de noviembre y diciembre los colectivos de mujeres del barrio de La Mina, en conjunto con los servicios sociales, salieron a la calle para alertar y concienciar sobre el drama social que representa la violencia machista. 
Durante nuestro recorrido por el barrio nos dicen: “hay una persona que ustedes no pueden dejar de conocer”. Conectamos con ella y así pudimos encontrarnos con la abogada María Teresa Concheiro.
La labor que lleva adelante en el barrio de La Mina es difícil de clasificar, podríamos decir que se ocupa personalmente de casos penales complejos. María Teresa trabaja en solitario, con muy pocos medios y su carácter y temple son los recursos más eficientes con los que encara la situación de los familiares e internos que necesitan su ayuda o consejo profesional sin cargo y desinteresado. Su implicación militante y vocacional por los derechos humanos ha permitido cambiar la vida de muchos jóvenes que hoy se han reinsertado comunitariamente.
El deporte como factor de cohesión social
Pero no podemos concluir esta visita a Sant Adrià de Besos sin recorrer las instalaciones del polideportivo del barrio
Un amplio equipamiento donde se desarrollan las principales actividades deportivas del barrio: la lucha, el fútbol y la petanca, entre otras opciones deportivas y sociales. Posee una pista polideportiva interior que se subdivide en tres para baloncesto. Esta dinámica permite jugar partidos de varias disciplinas en un espacio cubierto de grandes dimensiones ya que, gracias a las gradas retráctiles instaladas, puede dar cabida a 140 espectadores.
En la primera planta se encuentra la zona de gimnasio para prácticas deportivas generales. Allí entrena el afamado Club de lucha de la Mina. .jpg)
En el exterior, está el campo de fútbol con gradas y el local social del Club de petanca con sus correspondientes pistas.
Una posibilidad educativa en el ámbito social
Nos recibe el técnico en deportes Francisco Ramos,
coordinador de instalaciones deportivas del margen derecho en el Ayuntamiento de Sant Adrià del Besos.
Con él dialogamos sobre las estrategias que han permitido que los chicos y chicas del barrio se acerquen al polideportivo y logren desarrollar capacidades de empatía y desempeño grupal según unos determinados valores propuestos desde la institución. Las actividades están diferenciadas pero, tanto las de fútbol sala como las que lleva adelante el club de lucha, tienen un hilo conductor que orienta el comportamiento de los jóvenes: Tú entras en esta entidad y vienes a practicar fútbol que es lo que más te gusta. Entonces desde esa aspiración del chico nosotros comenzamos a trabajar otros ámbitos, como son los valores, las normas, la asistencia a clase, la conducta en la calle, en la escuela, en el club y en la familia. Cuando un niño o un joven llena su ficha de inscripción, aparte de los datos personales, le preguntamos a que colegio va, si asiste a un centro social, si hace actividades extra escolares y, como casi el 90 % es población local de La Mina, conocemos a la directora de la escuela de primaria, al director del instituto de secundaria, a los tutores y eso nos ayuda a estar más al corriente. Si es capaz de llevar adelante una buena conducta aquí porque no también fuera. Nos importa también mucho el respeto por la instalación, esta ya tiene cuatro años y está en perfectas condiciones, sin vandalismo, pintadas y eso se logra con el esfuerzo diario de la gente que trabaja aquí. Algo que en el barrio de La Mina no era muy frecuente antes.
Nos intriga conocer que metodología aplican para lograr, en el marco de prácticas deportivas tan intensas y absorbentes como son el fútbol o la lucha olímpica, construir en el tiempo espacios de diálogo con jóvenes sobre otros temas más ligados a lo personal. Francisco nos advierte que no existen reglas fijas. Si un niño ha tenido un problema en el comedor, en la calle o donde sea, seguramente, nos llega a nosotros. Y lo abordamos. Pero no sólo vamos a buscar hablar cuando algo no está bien hecho porque también nos enteramos de lo bueno. Que su conducta en el cole ha cambiado, que se ha esforzado por tener mejores notas. Y nos preocupamos porque los lunes nos traigan las notas. Muchos al principio nos preguntan que para qué queremos sus notas y nosotros les respondemos que, aquí lo tienes fácil porque te gusta venir, pero todo lo que te vaya mal fuera repercutirá aquí donde no hay lugar para chulerías.
Francisco y su equipo han generado con estos chicos y chicas una conexión entre las dimensiones del espacio público, sus vidas privadas y la práctica deportiva grupal. Han tendido un puente de comunicación, tan difícil de sustentar en otros ámbitos, que se basa en su experiencia como educador social, precisamente desarrollada tiempo atrás, en el Casal Cívico de La Mina. Allí nació la idea de sumar el fútbol sala como un aporte más que permitiera el tránsito del trabajo de calle a la contención de un espacio institucionalizado.
Llega la hora de comenzar los entrenamientos de la tarde, recorremos las instalaciones del polideportivo, registramos algunas fotografías y nos despedimos de Francisco.
Cae la noche sobre La Mina en Sant Adrià de Besos. Mientras nos alejamos, camino a la estación de ferrocarril, a los lejos un grupo de chavales improvisa un cante grupal con aires de flamenco y ritmo de palmas en una esquina bajo la luz de una farola y la mirada atenta del busto de Camarón. Es el sonido que nos despide de Juan Carlos, Francisco, Nuria, Ximena, Marta, Jacobo, Basilio, Rafael, Amparo, María Teresa y todos los demás con quienes nos cruzamos durante nuestra visita al barrio.
Llegamos al andén, subimos al tren y partimos hacia nuestra…
próxima parada.
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