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Por una convivencia urbana posible

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SUPLEMENTO ESPECIAL PROXIMA PARADA. El barrio de La Mina en Sant Adrià de Besòs I

 
El Fórum Español para la Prevención y la Seguridad Urbana (FEPSU) propone abordar UNA CONVIVENCIA URBANA POSIBLE  combinando alternativas de conocimiento, interpretación y acción al alcance de profesionales, técnicos y de toda persona comprometida socialmente con su contexto de proximidad.
 
En sintonía con este objetivo ha desarrollado las estructuras organizativas pertinentes, se coordinan reuniones, seminarios, sesiones de trabajo y edición de publicaciones. Asimismo se impulsa la participación plural porque, actualmente, sin el aporte que puede sumar la opinión del maestro de la escuela, la profesora del instituto, el médico del servicio de salud del barrio, la vecina de la finca aledaña, el comerciante del mercado, los chicos y chicas del centro juvenil o cualquier otro actor o actora de la vida de proximidad, no se logran avances en la calidad de vida urbana cabalmente democráticos y socialmente justos.
 
Por este motivo, y porque además consideramos a los municipios como piezas clave del territorio en el que se definen las relaciones comunitarias,  inauguramos una nueva sección en nuestro magazine on line:
 
 
Próxima parada
 
Suplemento especial dedicado a difundir las acciones de personas y entidades que trabajan por una convivencia urbana posible en las ciudades de España.
 
 
Periódicamente nos trasladamos hasta un municipio, distrito o barrio determinado, tomamos contacto con quienes impulsan, personal o asociativamente, emprendimientos de inclusión social y luego editamos un informe específico en nuestro sitio web: www.fepsu.es
 
En esta primera entrega nos allegamos hasta la ciudad de Sant Adrià de Besòs situadaen la desembocadura del río Besós, entre Barcelona y Badalona, y focalizamos uno de sus barrios emblemáticos: La Mina.  Hemos recorrido sus calles, dialogado con sus vecinos y elaborado esta crónica que compartimos con nuestros lectores y amigos.
 
Programando el GPS
 
Supo ser costumbre, antes de iniciar un viaje, procurarse mapas y folletos para estudiar las rutas y lugares que transitaríamos durante el periplo elegido. Si bien algunas guías impresas aún tienen demanda actualmente, con abrir un par de páginas web especializadas en turismo y programar el GPS en el coche o en nuestro teléfono móvil, es suficiente para llegar a cualquier destino más o menos próximo.
 
Pero esta es una publicación que se difunde por Internet y nuestros lectores se encuentran dispersos por todo el mundo. Este magazine on line es global y será el medio de comunicación que llevará a miles de personas a participar en un tour virtual por las calles de un rincón de España orientados, desde el territorio, por algún miembro de nuestro equipo de redacción. No desandaremos un itinerario de cata vitivinícola por viñedos, tampoco una travesía gourmet por fogones tradicionales ni un recorrido por calas, playas o montes. Invitamos a nuestros amigos y amigas a conocer un camino poco espectacular, nada glamoroso y sin mayores sobresaltos pero pleno de vida, errores y triunfos. La ruta de la convivencia vecinal. 
 
Próxima parada, en las afueras de Barcelona
 
Sant Adrià de Besòs se encuentra en la frontera metropolitana de la provincia de Barcelona en la comunidad autónoma de Catalunya (España). Tiene una superficie de 3,78 km² (387 hectáreas) y una población de 34.157 habitantes (2011) con una densidad de 9.036,24 habitantes por km². (Más indicadores cuantitativos en su sitio web oficial: www.sant-adria.net)
 
Esta ciudad del extrarradio barcelonés celebrará en 2012 el año de su milenio. La fecha sobre la que se sitúa la génesis del municipio es el 20 de febrero de 1012. La fuente es un pergamino firmado por el obispo de Barcelona donde se notificaba la donación, a favor de la Catedral de Barcelona, de diversas tierras situadas cerca del río Besòs. Aunque testimonios arqueológicos sitúan los primeros pobladores de esta zona, como mínimo, en el período Neolítico.
 
En sus orígenes fue enclave poblacional agrícola, sosteniendo importantes lazos comerciales con la ciudad de Barcelona. Precisamente, por ser región de paso obligada hacia la capital de Catalunya, fue destruida en el año 1114 por las tropas musulmanas, en 1697 por el ejército francés y, desencadenada la guerra civil, fue bombardeada, hacia 1938, por su condición estratégica, esta vez de interés militar, por sus centrales térmicas y fábricas. Durante la revolución industrial comenzaron a instalarse factorías aumentando su número de habitantes y, al principio del siglo XX, prosiguió desarrollándose a partir de la construcción de sus dos centrales térmicas: Energía Eléctrica de Catalunya (posteriormente FECSA) y Compañía de Fluido Eléctrico (popularmente conocida como La Catalana).
 
En 1929 la ciudad fue anexada a Barcelona y Badalona con el eje del río Besós como linde, y desapareció de la administración y de los mapas como municipio independiente. Sin embargo su carácter identitaro se mantuvo de facto hasta 1955, año en que le fue reintegrado su estatus municipal.
 
Del chabolismo horizontal al barraquismo vertical, el barrio de La Mina
 
Según el testimonio de historiadores y geógrafos, entre los que se destaca el profesor Joan Roca i Albert, cuatro años después, uno de sus barrios: La Mina ya era muy tenido en cuenta por algunos urbanistas como un suburbio poblacional que formaría parte del “primer anillo de núcleos satélite”. Por aquellos años se consideraba prioritario y eficaz edificar bloques de pisos en las periferias para descomprimir, social y habitacionalmente, las condiciones críticas de las ya muy densas concentraciones urbanas.
 
Tomando como fuente el Archivo Histórico y Centro de Documentación del barrio de La Mina, antes que fuera construido el polígono sólo había en ella unos focos de población muy reducidos y dispersos de carácter inicialmente rural como ya mencionamos. Pero a principios de los años sesenta, cuando se intensifica el fenómeno de la inmigración interior en Catalunya, esta zona se transforma en protagonista del Plan de supresión del barraquismo promovido por el régimen franquista (erradicación del chabolismo). En 1961 se aprueba en Barcelona este plan que establecía un modelo de intervención basado en la construcción de las Unidades Vecinales de Absorción (UVAs), edificaciones en locaciones periféricas con baja densidad habitacional, de arquitectura modelo “albergue” en hileras  y con una calidad de construcción muy precaria.
 
En Barcelona, sin embargo la edificación propiamente dicha de estos barrios se va a concretar hacia 1969 – 1970 con el objetivo de eliminar los núcleos de infraviviendas insertas en el área metropolitana: Camp de la Bota, Pequín, la Perona, Can Tunis y Montjuïc, entre otras. Algunos testimonios manifiestan como origen determinante una visita que en 1966 realizó Francisco Franco a la ciudad de Barcelona. Las autoridades locales organizaron unas maniobras militares en la playa y asumieron la decisión expeditiva de derribar las últimas barracas de la zona.
 
Iniciados los años 70 el convenio firmado entre el Instituto Nacional de la Vivienda y el alcalde Porcioles definía a La Mina como un barrio destinado a familias oriundas de asentamientos informales. Dos años después se completaba la construcción de los edificios de la primera fase y en 1975 la población superaba los 15.000 habitantes. Inmigrantes internos, mayoritariamente, llegados desde Andalucía años antes, y que habían subsistido en las barracas de Camp de la Bóta, Montjuïc, la Perona, Can Tunis, Hospital de Sant Pau, Riera Blanca y el Carmel. Casi el cincuenta por ciento eran de etnia gitana. Nace el polígono de La Mina que tiene como principales límites: al este el río Besós, al sur la línea de ferrocarril y la playa, al oeste el límite del término municipal (polígono del Sud-Oeste del Besós) y al norte la carretera de Francia y autopista de Mataró. Siendo sus lindes más cercanos con el municipio de Barcelona que hacia el propio centro de Sant Adrià del que la separa el río Besòs y la Ronda del Litoral.                    
 
La no inversión en equipamientos, la falta de coordinación de las actuaciones y el alza generalizada de la tasa de paro determinan que, promediando los años setenta, la situación social del barrio sea compleja y frágil.
 
Otro elemento que conspira para que la vida en La Mina sea aún más difícil es una situación de dependencia administrativa confusa. Por aquellos años el ayuntamiento de Sant Adrià tiene responsabilidades acotadas y escasos recursos para atender el polígono y el ayuntamiento de Barcelona también se desentiende de todo lo concerniente a un enclave habitacional que se encuentra dentro de sus límites geográficos pero desentona social y urbanísticamente. Como respuesta espontánea el movimiento vecinal cobra fuerza. Hasta que en 1982 el Parlament aprueba un Plan interdepartamental de actuación especial para la barriada de La Mina. Sin embargo legislar no soluciona los conflictos que ya se han infiltrado en el ADN del polígono. Más de la mitad de la población activa no tiene trabajo, la tasa de analfabetismo es la más alta del país y el tráfico de drogas, interno y externo, se expande.
 
El año 1987 es crucial pues surge un movimiento asociativo vecinal organizado, mientras los juegos olímpicos se acercan y comienzan a circular rumores de especulación inmobiliaria, de posibles desalojos y derribos. En 1989 el Patronato Municipal de la Vivienda de Barcelona traspasa definitivamente sus competencias al Ayuntamiento de Sant Adrià que entonces funda la Sociedad Municipal empresa Pla de Besòs, que gestionará el área de La Mina hasta la actualidad.
 
En 1997 los juegos olímpicos han legado una renovada perspectiva urbana con una onda expansiva que se difunde también hacia el área metropolitana de Barcelona, ya se avizora el Fórum 2004 en el horizonte territorial y el barrio de la La Mina no será ajeno a estas circunstancias. Nace la Plataforma d'Entitats i Veïns de La Mina con el objetivo de impulsar la participación y colaboración de los representantes de las entidades y las personas que trabajan al servicio del barrio y su gente.
 
En el año 2000 se constituye el Consorcio de La Mina, entidad donde participan el Ayuntamiento de Sant Adrià, la Generalitat de Catalunya, la Diputación de Barcelona y el Ayuntamiento de Barcelona. El objetivo tiene como prioridad, 18 años después que el Parlament de Catalunya aprobara aquel plan interdepartamental para asumir la crisis endémica del barrio, intentar llevar a cabo la transformación real y definitiva de La Mina.
 
Más información sobre el proceso histórico del barrio de La Mina
 
“Para que te juegas la vida no lo entiendo” (*)
 
De todos modos tantos avatares históricos generaron estigmas que enraizaron profundamente dentro y fuera de los límites del barrio. Desde este magazine on line ya nos ocupamos de esta arista comunitaria incómoda en el artículo Cuando los perros callejeros se transforman en campeones olímpicos que publicamos tiempo atrás. En el mismo Juan Carlos Ramos, Regidor del área deportes, fiestas y juventud del Ayuntamiento de Sant Adrià de Besòs, un funcionario público que además amerita una exitosa carrera deportiva como luchador y seleccionador nacional de la Federación Española de Luchas Olímpicas y Disciplinas Asociadas afirmaba que La Mina ya no es sólo un plató a cielo abierto para producir películas como Perros callejeros. Tampoco los telediarios o los periódicos hoy se nutren con las andanzas de El Vaquilla y otros personajes afines que nacieron y crecieron en el barrio. La Mina hoy no es “una escuela para aprender a delinquir” como supo definir en su momento cierta prensa amarillista. Hoy esta barriada de Sant Adrià luce cambios impensados hasta no hace muchos años atrás. Se han construido nuevos edificios de vivienda de mejor calidad, biblioteca, centro cultural, polideportivo, una rambla y solo quedan pocos bloques degradados. Los cambios han ido llegando por iniciativas emanadas desde la administración pública, el tejido asociativo local y el esfuerzo particular de personas que se han jugado para sumar un granito de arena que aporte progreso para todos.
 
(*) Verso de la letra de la canción El Vaquilla de Los Chichos.
 
Del ostracismo suburbano al reconocimiento internacional
 
Durante la edición 2010 del Programa de Buenas Prácticas que tuvo lugar en Dubai, el Plan de transformación del barrio de La Mina (Sant Adrià de Besòs, España) fue incluido dentro del rubro ciudades para un desarrollo más sostenible.
 
Este Programa de Buenas Prácticas tiene su origen en el seno de la Segunda Conferencia de Naciones Unidas sobre Asentamientos Humanos (HABITAT II) celebrada en junio de 1996 en Estambul (Turquía), donde surge como programa específico. Con ese objetivo se instó a los Comités Nacionales de los diversos países a reunir ejemplos de prácticas que respondieran a los objetivos de la Conferencia, como una forma de identificar políticas y actuaciones urbanas que se hubiesen mostrado eficaces, desde unos criterios de sostenibilidad, para mejorar las condiciones de vida en las ciudades y pueblos.  
 
ACCESO AL DOCUMENTO COMPLETO
 
 
 
 
 
 
Un antecedente, cuando el MACBA abrió sus puertas en La Mina
 
Algunas experiencias muy innovadoras en el campo de la dinamización social fueron surgiendo a poco de iniciarse la década del 2000. Un hito puede considerarse la exposición "¿Cómo queremos ser gobernados?" que el Museu d´Art Contemporani de Barcelona (MACBA) montó en octubre de 2004 en el Centre Cívic de La Mina. 
 
El proyecto de llevar la presencia de una de las “marcas” culturales más importantes de Barcelona al corazón de uno de los barrios periféricos, con una fama tan peculiar, fue una apuesta fuerte y arriesgada. El Centre Civic, por aquellos años, aún no había sido refaccionado tal como luce hoy.
 
                                                                           
 
 
 
 
Foto Patrick Faigenbaum / Joan Roca
 
 
 
Las instalaciones eran un tanto desangeladas y expuestas. Sorpresivamente, luego del primer día inaugural, un grupo de  chavales del barrio entró a la carrera y se cargó parte de las obras expuestas. Los mismos vecinos colaboraron para restituir lo dañado y luego participaron de los debates, conferencias, performances y proyecciones de la muestra.

Amplia información en:¿Com volem ser governats? MACBA 

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