DOSSIER 1 El efecto NIMBY en tiempos de crisis global
En nuestro magazine on line Por una convivencia urbana posible, periódicamente renovamos secciones adecuando los intereses editoriales a las necesidades que, intuimos, pueden surgir en los espacios de comunicación vinculados con la prevención y la seguridad.
De esta manera la portada de nuestro magazine on line puede hallarse información, generalmente, proveniente del ámbito institucional o académico (agenda de eventos, artículos de investigación, análisis, estudios, informes, etc.), publicaciones complementadas con un extracto de prensa profesional semanal (Fepsupress) y un módulo dedicado a medios de proximidad y blogs (Vecinales & blogs).
Hoy inauguramos una nueva categoría: Dossiers. Reseña monográfica sobre un tema determinado a través del cual promovemos un debate de opiniones.
Incluye esta primera entrega un artículo de presentación, una entrevista a dos especialistas en el tema: Felisa Pérez Antón, Presidenta de la Federación Catalana de Drogodependencias y Esther Henar, Directora del área inclusión y pobreza de la Asociación Bienestar y Desarrollo, además el documento completo (PDF) titulado Orientacions i criteris per l’abordatge dels conflictes “aquino” vinculats amb el desplegament de serveis i programes socials y una nueva edición en la categoría Vecinales & blogs donde conectamos con el tema propuesto.
DOSSIER 1
El efecto NIMBY en tiempos de crisis global
El rechazo vecinal cada vez más frecuente a la apertura de equipamientos públicos para personas en riesgo de exclusión o a determinadas infraestructuras de servicios, sumado a los recortes presupuestarios, puede dificultar la gestión racional de los, ya exiguos, recursos urbanos disponibles.
Esta lógica de la confrontación fragmentada se manifiesta a través del comportamiento social denominado NIMBY, Not In My Back Yard (no en mi patio trasero). Un fenómeno urbano, ya casi un síndrome, que nació y se desarrolló durante el siglo XX en función de una heterodoxia constitutiva.
En unos primeros tiempos los motivos de reclamo que aglutinaban a los vecinos rondaban alrededor de proyectos materiales y objetivos que amenazaban la calidad de vida de una comunidad determinada. Todo estaba muy conectado con el territorio. En Catalunya cabe destacar un trabajo precursor sobre el tema, el libro Aquí, no! del geógrafo Oriol Nel·lo. Publicado en 2003 enfocaba las problemáticas territoriales de Catalunya vinculadas con la energía, las infraestructuras viales y ferroviarias, el agua, los residuos, los puertos, la industria, la agricultura, el ocio, los espacios abiertos, los riesgos ambientales y las problemáticas sociales ligadas a la inmigración, la vivienda o la segregación social.
Pero en nuestro espacio editorial nos ocuparemos de una tendencia específica que hoy toma fuerza, independientemente, de aquellos orígenes reivindicativos. Como puntualiza el prologo del documento base de trabajo titulado Orientacions i criteris per l’abordatge dels conflictes “aqui-no” vinculats amb el desplegament de serveis i programes socials que fuera desarrollado a partir de la Jornada Anual de la Federació Catalana de Drogodependències, actualmente el proceso de implementación de algunos servicios, especialmente aquellos vinculados a sectores más vulnerables de la
población, se encuentran jaqueados, desde determinados sectores de la población, por crecientes resistencias y oposiciones de proximidad.
Esta circunstancia supone un reto y un obstáculo importante para lograr el desarrollo de una tipología de servicios y programas muy específicos y sensibles. Centros de atención y/o tratamiento o residenciales, ya sean diurnos o transitorios, para personas sin techo, drogadependientes, enfermos mentales, víctimas de violencia de género, minusvalías psicofísicas, ancianos o todo tipo de personas en riesgo de exclusión cada vez son más difíciles de implementar geográfica y comunitariamente.
La actitud reactiva de ciertos sectores de la ciudadanía se fundamenta en valoraciones negativas, que oscilan desde subjetividades tales como la peligrosidad o el menoscabo que pueden aportar al vecindario la instalación de estas infraestructuras o equipamientos ,hasta consideraciones materiales vinculadas con la pérdida de valor de las propiedades de la zona.
Estas situaciones comunitarias negativas pueden dispararse por rechazo a:
Infraestructuras (carreteras, líneas de alta tensión, gestión de residuos), servicios y programas que, culturalmente, la gente se resiste a comprender (políticas de disminución de daños, intercambio de jeringas), servicios orientados a colectivos estigmatizados que otorgarán visibilidad a grupos considerados “indeseables” (personas sin hogar, drogadependientes, enfermos mentales, etc.).
Cabe mencionar que la actitud NIMBY suele complementarse con otra cara de la misma moneda, la postura también conocida como “no en mi año electoral” que suelen adoptar algunos políticos para eludir la toma de decisiones “impopulares” en sus últimos años de mandato.
Los grupos que asumen las acciones antagónicas fundamentan la cualidad de sus argumentos en:
Las características estéticas o físicas de los equipamientos, la presunción de que el servicio generará repercusiones negativas (suciedad, inseguridad, deterioro del espacio público), antecedentes negativos con actuaciones similares y las particularidades del colectivo hacia el cual se orienta el equipamiento.
Estas nociones de riesgo se materializan en un repertorio de reacciones muy tipificadas:
Formas de acción contenciosa colectiva, voluntad de atraer el interés de los medios de comunicación para amplificar las reivindicaciones y aumentar la presión sobre los responsables de asumir decisiones, prácticas de bajo coste pero con alto grado de espectacularidad y simbolismo público (corte de calles y carreteras, caceroladas), utilización de las redes sociales e Internet para difundir información, circulación barrial de peticiones en contra del equipamiento, cartas a las personas propietarias de la instalación, a políticos y medios de comunicación.
Consultada oportunamente por medios periodísticos Gemma Galdón, investigadora de la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB) especializada en políticas públicas, afirmó que existen unas tendencias crecientes que privilegian comportamientos individualistas. Puntualizó que “cada vez entendemos más la pobreza, las dificultades o la delincuencia como cuestiones personales”. Galdón consideró que el mejor antídoto contra estas reticencias consiste en “reforzar los espacios comunitarios donde se pueda conocer al prójimo, y que las administraciones informen mejor a los vecinos para romper con los estereotipos”.
Más allá de la falta de solidaridad y el desaprovechamiento de recursos que estas confrontaciones suponen, una gestión estratégica de los mismos también puede otorgar la posibilidad de que, tanta exposición de un tema, genere sensibilización ciudadana sobre determinadas realidades hasta ese momento desconocidas para muchos.
ENTREVISTA
“La prevención es un buen negocio para todos”
Para obtener una aproximación a escala Barcelona sobre el fenómeno NIMBY dialogamos con Felisa Pérez Antón, Presidenta de la Federación Catalana de Drogodependencias y con Esther Henar, Directora del área inclusión y pobreza de la Asociación Bienestar y Desarrollo. Ambas acreditan antecedentes muy comprometidos ante el efecto “Aquí no”. Pérez Antón ha impulsado durante 2009 y 2010 dos jornadas anuales especializadas en el tema: “Treballem per uns barris dignes: Estratègies, eines i compromisos enfront l’aquí no” y "Construint compromisos enfront l'aquí no". Henar, como coordinadora del centro de venopunción Baluard en Ciutat Vella, es también reconocida como una destaca activista por los derechos de colectivos en riesgo de exclusión.
Ante un horizonte hostil generalizado ¿Cuáles fueron vuestros recursos para defender los servicios cuestionados?
Felisa Pérez Antón: Nuestra política y filosofía, ante el rechazo a nuestros servicios y a la población que representamos, ha consistido en asumir que los temas psico sociales que nosotros tratamos debemos hacerlos siempre como profesionales, pero con el apoyo y complementariedad de la comunidad. Porque son problemas colectivos. 
¿Qué consecuencias han generado dos jornadas tan específicas?
Esther Henar: La idea que nos guió en el primer encuentro fue reflexionar, con los diferentes agentes comunitarios, sobre la significación del efecto NIMBY: ¿Por qué la sociedad rechaza a las personas que se encuentran en situaciones más vulnerables?
Durante las segundas jornadas pretendimos que los diversos actores (políticos, medios de comunicación, vecinos y personas afectadas) suscribieran un documento base de compromiso que, cuando surgiera algún tipo de obstrucción, se pusiera sobre la mesa para evitar alteraciones oportunistas. 
¿Cómo evalúan el riesgo climático NIMBY actual?
Esther Henar: Yo puedo opinar a través de mi experiencia en un espacio muy especial, el centro de venopunción Baluard en Ciutat Vella. Esta sala es un ejemplo de cómo se puede asumir una responsabilidad comunitaria compartida. El proyecto de la Sala Baluard se inauguró como un programa paliativo al desmantelamiento de Can Tunis, una zona que no permitía realizar un trabajo de reinserción efectivo ya que aquello era el “supermercado de la droga” y el depósito de muchos drogadependientes de Barcelona, sobre todos aquellos que no contactaban con ningún servicio de asistencia. Esa marginalidad de tantos hombres y mujeres le convenía a la ciudad pues los mantenía alejados en un gueto, pero los cronificaba en una situación de consumo en un contexto sin salida.
La sala de Drassanes se abrió luego de realizar un trabajo en vinculado con el entorno vecinal. Debemos dar respuestas de salud pública pero también cuidar al ciudadano. Resolvimos la confrontación creando un grupo de trabajo con todos los implicados donde previmos las consecuencias realizando acciones conjuntas con los educadores del área salud, la policía, los servicios de limpieza. Cuidando la higiene a toda hora, preservando el mobiliario público y respetando los horarios para que el entorno comunitario no se degradara.
A pesar de los cambios históricos pareciera que ciertos vecinos aún envían a los leprosos a lazaretos en islas…
Felisa Pérez Antón: Todo es por miedo y desconocimiento. El miedo irracional impide que se entienda y se dialogue.
Esther Henar: Tenemos que transmitir a nuestra comunidad que todo lo que no cuidemos de algún modo nos repercutirá colectivamente.
¿Sólo encuentran rechazo los servicios a drogadependientes?
Felisa Pérez Antón: No, cualquier tema despierta tensiones, da lo mismo que sea una residencia de ancianos o de discapacitados. Se llega a decir no son guapos, no es agradable tenerlos cerca. O también un servicio para mujeres maltratadas porque pueden allegarse los maltratadores, aunque estos domicilios no se difunden para, precisamente, proteger a las víctimas. Esta actitud ha ido en aumento. Antes pasaba desapercibido porque, directamente, no había servicios. Se han ido creando poco a poco desde la llegada de la democracia. Las ONGs en España llevamos unos treinta y pico de años funcionando, casi no tenemos historia.
Claro antes, estos colectivos estaban institucionalizados o invisibilizados.
Esther Henar: Si, absolutamente invisibilizados.
Y ¿cómo se llevan con los medios?
Felisa Pérez Antón: Nos hemos aproximado nosotros hacia ellos. Pero faltan periodistas especializados.
¿Se busca el morbo?
Felisa Pérez Antón: Claro, trabajar el morbo, el miedo y el rechazo es facilísimo. Si total todos se evaden, se dice esto a mi no me pasa.
Esther Henar: Y se alimentan fantasías. También está eso de a mi me ha pasado pero quiero olvidarlo.
Felisa Pérez Antón: En el rechazo también influye el valor de las viviendas, la especulación del suelo. Se piensa que cualquier servicio que esté cerca de mi piso hará que caiga su precio.
¿Qué opinan de las campañas publicitarias de sensibilización?
Felisa Pérez Antón: Si bien no cuento con un análisis especialmente realizado, creo que no deben estar influyendo mucho. Para que las campañascontribuyan deben ir dirigidas a públicos específicos si no se pierden.
Y ¿conocen alguna campaña sobre el NIMBY?
Felisa Pérez Antón: No, y sería muy conveniente ahora que faltan recursos económicos. Habrá que hacer algo para que todos sepamos que debemos colaborar y contribuir. Lo que no podemos decir es: ¿Hay drogadependientes, personas con SIDA o niños con síndrome de Down?, no me gusta tenerlos cerca pues ¡subirlos a todos a un barco y a la mar!
Por eso nuestras dos jornadas han puesto el énfasis en la participación. Si hablamos de cocaína, lo hacemos de cocaína y comunidad. Porque la comunidad debe responsabilizarse y no negarlo todo como algo que está fuera de ella.
Un grupo NIMBY puede organizarse en cualquier parte. En un despacho con dos personas que crean una plataforma que no tiene verdadera representatividad inicial porque, de seguro, no son la asociación de vecinos de siempre. Luego surgen un par de líderes que dominan, hasta puede haber un partido político detrás, y la población se deja llevar. Es que pareciera que para estar bien en la comunidad, hay que ser alto, guapo y exitoso, con pelo rubio mucho mejor.
Esther Henar: No queremos ver aquello que nos hace pensar en otra cosa que no sea el bienestar. Durante todos estos años de bonanza hemos querido olvidar lo que fuimos, lo que nos puede pasar, tocar, dejamos muchas cosas en el pasado y nos creemos por encima del bien y del mal.
Felisa Pérez Antón: Mira el barrio del Raval, siempre ha habido problemas y todos han convivido de una manera u otra, pero ahora uno va a vivir allí y exige un barrio de diseño.
Esther Henar: Cosas de nuevo ricos.
En estos tiempos ¿la negatividad de algunos nos cuesta dinero a todos?
Esther Henar: Claro, de lo que no te ocupas a tiempo genera más costes a futuro. Si no se atiende a alguien cuando se le detecta un problema, puede acabar en la cama de un hospital o en prisión. Algo mucho más costoso que la atención preventiva.
Felisa Pérez Antón: Y aún hay que sumar el sufrimiento para las familias y para toda la sociedad. La prevención es un buen negocio para todos.
Acuerdo ciudadano para barrios inclusivos
Para profundizar en el conocimiento de las circunstancias que se han mencionado en la presente entrevista sugerimos visitar la web Aquí barris inclusius (http://aquibarrisinclusius.com/).
En este sitio se puede consultar un canon de consenso inclusivo para abordar los conflictos que genera el “aquí no”. Estas pautas, que conforman el documento base de compromiso que mencionaran Felisa Pérez Antón y Esther Henar, se condensan en el siguiente decálogo: 1. Anticipar 2. Justificar 3. Planificar 4. Reforzar alianzas, 5. Escuchar 6. Explicar 7. Implicar 8. Informar 9. Ejercer el liderazgo y 10. Actuar.
Estos principios han sido desarrollados en un documento base de trabajo titulado
Orientacions i criteris per l’abordatge dels conflictes “aquino” vinculats amb el desplegament de serveis i programes socials.
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