“¿Cómo podemos competir con la adrenalina que produce la violencia urbana?”
Andrés Dunayevich es productor periodístico y audiovisual especializado en temáticas sociales. Ha impulsado la realización de actividades artísticas, educativas y culturales como ciclos de cine, talleres y seminarios vinculados al cine, desarrollo social, fotografía y periodismo. Nos interesó conocer el origen de la organización a la cual pertenece y comenzamos preguntándole ¿qué es el Agora?
El Ágora es una organización no gubernamental base en la ciudad de Córdoba y sede en Buenos Aires de la república Argentina, que surge hace 16 años como lugar de encuentro y como espacio de acción y reflexión. Es un lugar para pensar distintas problemáticas desde distintos abordajes y miradas. El Ágora, se define como una organización política en el sentido más amplio de la palabra, orientada al fortalecimiento de la ciudadanía, a la democratización del conocimiento, las Buenas Prácticas y la participación ciudadana.
¿Cómo nace este interés por las “buenas prácticas” que realizan otros?
El Ágora fue creciendo y, por haber participado del Foro Europeo de Seguridad Ciudadana, fuimos invitados a formar parte en 1996 del Concurso de Buenas Prácticas que propuso Naciones Unidas desde el programa de Hábitat.
En un primer instante se tomó el Hábitat desde la perspectiva de Vivienda. Luego se fue ampliando el concepto, como Hábitat desde la calidad de vida, el medio ambiente y acciones contra la pobreza. Así fue como se formó el Foro Iberoamericano y del Caribe para la promoción del Premio Internacional de Dubai y El Ágora se conformó como representante del Cono Sur (Argentina, Chile, Paraguay, Uruguay). El Programa de Buenas Prácticas es un proyecto de Comunicación que busca identificar y difundir experiencias creativas, positivas, innovadoras, que no se conocían como experiencias transformadoras.
¿Difundir pequeñas dosis de altruismo puede acercar grandes cambios?
El Ágora explicita una determinada concepción de Buenas Prácticas en Participación Ciudadana sobre la que nos interesa construir un disparador para la discusión y la crítica reflexiva que puede darse a la luz de las prácticas existentes.
Las buenas prácticas de actores sociales siempre son relativas al contexto sociopolítico en que se insertan. Este contexto las condiciona y motiva a la vez. El contexto como condicionante permite ver qué factores son tenidos en cuentan en la definición de los objetivos de transformación y cuál es la fuerza transformadora (organizativa, argumentativa, creativa) que ha sido necesaria de poner en marcha en relación a los mismos. Las buenas prácticas son aquellas que han tenido en cuenta esas contextos y han logrado un significativo poder transformador del mismo, institucionalizando (clara, visible y sustentablemente) nuevos modos de hacer y pensar en torno a determinadas cuestiones. Podemos decir que el “éxito” de una práctica está necesariamente auto referido a sus objetivos de transformación, o mejor dicho es relativo a ellos.
Quiere decir entonces que, así como la reiteración de estereotipos de malestar termina construyendo una percepción colectiva de siniestralidad total, ¿esto nos llevaría a lo contrario?
La pregunta que nos hacemos es ¿cómo podemos competir con la adrenalina que produce la violencia urbana?. El sentido de pertenencia de los grupos delictivos de jóvenes, la salida económica que conlleva ciertas prácticas ilegales o reacciones distintas ante la falta de equidad y justicia.
Es justamente, entendiendo esos mismos mecanismos aglutinantes de la espiral de la violencia urbana y utilizarlos en sentido inverso. Estas son las prácticas sociales a las que nos referimos, que brindan a los jóvenes un sentido de pertenencia, un objetivo común. El estimulo de cambiar una realidad adversa, de transformar un problema en forma colectiva, junto con otros y la de ser reconocidos.
¿Difundir es terapia suficiente?
La comunicación es esencial para lograrlo: mirar y escuchar es parte de la propuesta, por lo que intentamos usar distintos lenguajes.
El Agora tomamos distintas estrategias para la difusión de las Prácticas. Que no basta con la difusión masiva en medios de comunicación. Si no que deben filtrarse desde distintos formatos y niveles de comunicación. Que van desde el arte, el periodismo, radio online, redes sociales como Factbook, el documental, la fotografía, los talleres, charlas, debates. Fundamentalmente desde la narración de las historias, historias de vida, de procesos, de éxitos y fracasos.
Comunicar un proyecto social tienen que ver con comunicar una actitud frente a los problemas. Es también una manera de comprometerse públicamente. Consideramos que mejorar la comunicación de los proyectos sociales tiene que ver con la necesidad de romper el aislamiento y la fragmentación social por lo que representa una propuesta de pedagogía social.
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Comentarios
claudia comenta:
domingo, 20 de mayo de 2012
Que buena entrevista Andres!!! que buen entrevistador Carlos... abraZO