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Cuando los perros callejeros se transforman en campeones olímpicos

  

Suelen combinarse adversidades sociales que promueven la construcción de leyendas urbanas sin fecha de caducidad. Desde siempre las parroquias del extrarradio han generado en el imaginario urbano percepciones vinculadas a situaciones de riesgo y marginalidad. A las periferias, salvo las que acreditan un estatus residencial de alta gama, se las considera estériles. En ciertos distritos suburbanos nunca pasa nada bueno.

El barrio barcelonés de La Mina, es uno de esos arrabales donde han confluido todas las causas y efectos necesarios para construir un relato de exclusión social. Pero hoy allí se desarrolla un espacio privilegiado de cohesión comunitaria a través de prácticas atléticas que no suelen ocupar la primera plana de la sección deportes en los medios de comunicación.

Si bien el hecho de que el campeón olímpico de gimnasia Gervasio Deferr abriera recientemente las puertas de su Club de gimnasia La Mina (http://www.elpais.com/articulo/espana/compromiso/Mina/elpepiesp/20110308elpepinac_16/Tes) en el ámbito del Polideportivo municipal motivó una amplia difusión periodística, el deporte es un recurso participativo con una dilatada tradición en la zona.

Para conocer de primera mano esta realidad entrevistamos a Juan Carlos Ramos (1970 Barcelona), Regidor del área deportes y fiestas del Ayuntamiento de Sant Adrià de Besòs. Un funcionario público que además amerita una consistente carrera deportiva como luchador y seleccionador nacional de la Federación Española de Luchas Olímpicas y Disciplinas Asociadas.

Se acostumbra a pensar que el deporte en los espacios y clases más populares de una comunidad es una actividad espontánea. Que los chicos nacen ya con un don que no necesita incentivarse pues en la calle lo aprenden todo.

A nivel municipal siempre hemos apostado por el apoyo a todas las entidades y  deportistas que viven aquí en Sant Adrià. Existe un fuerte tejido deportivo y una red de entidades que ha dado buenos resultados no solo en el aspecto competitivo sino también en el social. Teniendo en cuenta lo que comporta este barrio de clase media baja, obrera y con problemas de estigmas de marginalidad desde siempre nos hemos preocupado por un trabajo específico que conectara a la comunidad a través del deporte. Las entidades de La Mina trabajan, fundamentalmente, para intentar formar a los jóvenes. No solo para que compitan y lleguen a ser campeones sino para darles la opción de que el día de mañana esa formación les oriente hacia una vida independiente con un trabajo y una familia.

Usted es fundador del Club de lucha olímpica de La Mina pero ¿cuánto tiempo de su vida ha invertido en este proceso?

En diez años de trabajo en el deporte de la lucha hemos conseguido muchos éxitos y el barrio ha logrado renombre en las luchas olímpicas grecorromanas. Y ahora con la incorporación de Gervasio Deferr seguimos sumando.

A partir del 2001 toma impulso la lucha porque había un grupo que entrenábamos. En Sant Adrià siempre existió una tradición de luchadores y a partir de la demanda de los deportistas del barrio y de gente a la que le costaba trasladarse a otros gimnasios fuera del barrio, decidimos crear un club con un fondo europeo que se le concedió al Casal de Joves del barrio. Yo me retiraba por aquellos años luego de las Olimpíadas de Sidney y con varios compañeros decidimos organizar el club.  La sorpresa fue la gran aceptación por los chicos y chicas del barrio. Y así llegamos a ser campeones de España durante tres años consecutivos.

¿Aceptación por parte de chicos y “chicas”?

La participación de las mujeres es para nosotros un tema muy importante. Incluir a la mujer en el mundo del deporte es prioritario. Si bien la lucha tiene un matiz machista, la lucha olímpica contempla las categorías masculina y femenina. Hay dos modalidades: grecorromana y libre olímpica y dentro de la segunda están las dos opciones. Y la femenina está incluida también en los juegos olímpicos. Si hasta mi hija con cuatro añitos ha luchado ya en Francia.

Lo que si nos cuesta es que las chicas permanezcan en la dinámica del entrenamiento, mantener la continuidad cuando llegan a los 14 o 15 años. Unas lo han dejado por una maternidad temprana y no han logrado desarrollar una vocación personal e independiente. Han debido asumir las obligaciones de una vida familiar precoz y postergarse. Hemos tenido chicas campeonas de España y logrado titulaciones muy importantes, es algo que me entristece aunque no me duele porque ellas también han querido tener eso. Algunas visitan el gimnasio y me dicen: “Mira, si hubiéramos seguido entrenando en el club”. Lo que pasa es que en determinados contextos sociales aún pervive eso de que las chicas sólo sirven para tener hijos y quedarse en casa. Y eso es lo que se les transmite, sin tener en cuenta lo importante que es formarse y vivir una experiencia individual.

¿Qué proyección futura prevé? ¿Puede este actual entusiasmo deportivo generar una calidad en las relaciones sociales que se consolide?

Hace cuatro años hemos construido una nueva zona deportiva a través del plan de transformación del barrio de La Mina teniendo en cuenta las necesidades reales del barrio. Y la gente concurre, le recomiendo visitarlo. Además proseguiremos impulsando las posibilidades de competir y lograr participantes olímpicos del barrio de La Mina de Sant Adrià del Besos. Y entonces daremos a entender que La Mina no es un estigma que venimos arrastrando, que ya no es sólo motivo para producir películas como Perros callejeros, sino que también somos ciudadanos que vivimos en positivo y generamos lo mejor que podemos para el barrio.

Este tipo de deportes, como la gimnasia y la lucha, también permiten entender lo que significa el respeto por el otro, pero no por la dureza de la práctica nada más, sino por la actitud. Por ejemplo suelen venir chicos que desafían y nos dicen que ellos los pueden a los nuestros. Y yo los pongo a practicar con los más tímidos y entonces, cuando el otro le demuestra también su capacidad de respuesta a través del deporte, ese que llegó con toda la chulería encima, va comprendiendo que debe aprender a respetar a todo el mundo.   

Nos importa mucho el tema educativo, seguir formando personas y coordinar educación y deporte. Promover el respeto y la convivencia entre los chavales para que sientan que viven como en una familia.

Otra parte del trabajo que hacemos es la integración social. Al gimnasio se acercan personas que han llegado desde países donde la lucha es un deporte nacional. Del Cáucaso, de la zona de Irán y, sobre todo, inmigrantes de países del este de Europa. Uno de nuestros entrenadores es oriundo de esta región y ha efectuado una gran aportación a la filosofía de este deporte.


Trabajar la igualdad de género desde la niñez

Durante el diálogo con Juan Carlos Ramos tomamos nota de los días y horarios de prácticas en el gimnasio de la  Zona deportiva La Mina. Se entrena durante la semana desde las 17:30 hasta las 22:00 y los miércoles es el día más orientado a trabajar con los menores. Y allí nos fuimos. El Tram de la línea 4 nos dejó en la estación Central Térmica del Besòs y por la calle Arístides Mayol (Llevant), pasando por el tradicional club de petanca del barrio, llegamos al equipamiento. Las escaleras nos llevaron al primer piso cruzando pistas y canchas de fútbol y basket pobladas de jóvenes entusiastas. Los profesores Tani y Oscar nos dieron la bienvenida y pudimos observar el aprendizaje de lucha libre olímpica que un grupo de niños y niñas llevaban adelante con tesón y alegría. La enseñanza de las posturas, técnicas y llaves exigían esfuerzo físico y concentración mental. Si bien las risas y la bulla infantil resonaban en el gimnasio, los niños y las niñas aplicaban máxima atención a las observaciones de los instructores. Cuando finalizó el horario de entrenamiento dialogamos brevemente con Miriam y Rocío dos principiantes, que con nueve años cada una, dan sus primeros pasos en un deporte que no suele ser considerado “cosa de niñas” pero que practican por igual ambos sexos.  Así fue como nos enteramos que a través del padre de un compañero del cole o un tío entusiasta ambas llegaron hasta el gimnasio, observaron las prácticas y decidieron apuntarse. Les gustan las llaves, las aprenden rápido y se sienten más seguras porque pueden defenderse mejor si en el cole alguien les pega, pues saben como responder. Pero, al contrario de lo que los adultos podrían pensar, para ellas la “lucha no es un juego y debe tomarse en serio, porque tienen cosas que son un poco difíciles de aprender”.


Para ampliar referencias:

Ayuntamiento de Sant Adrià de Besòs: http://www.sant-adria.net

Club de lucha La Mina: http://www.wix.com/oscarparra/club-lluita-olimpica-la-mina#!__page-0

Federación Española de Luchas Olímpicas y Disciplinas Asociadas: www.felucha.com

Lucha libre olímpica: http://es.wikipedia.org/wiki/Lucha_libre_ol%C3%ADmpica

Película perros callejeros y cine quinqui: http://es.wikipedia.org/wiki/Perros_callejeros  http://es.wikipedia.org/wiki/Cine_quinqui

Comentarios


josep Lahosa comenta:
domingo, 20 de mayo de 2012

No estaria de más que los medios de comunicación, tomaran nota de la experiencia y darle espacio. ¿O creen que mas importancia social una redada de la policía en el barrio que el compromiso de adultos y jóvenes para mejorar su barrio?. Felicidades a la gente de Sant Adrià

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